Llegamos con un apartamento antiguo, lleno de posibilidades pero también de muchísimas decisiones por tomar. Desde el primer momento sentimos que SAA no solo dirigía una obra: entendieron quiénes éramos y supieron interpretar nuestra esencia, nuestros gustos y la personalidad de cada uno.Su orden, su criterio y su capacidad de anticiparse a cada detalle hicieron que un proceso que suele ser desgastante se sintiera organizado y tranquilo. Más que coordinar una remodelación, fueron un aliado creativo: nos ayudaron a elegir materiales, colores y soluciones que solos nunca habríamos imaginado, siempre respetando nuestro estilo. Hoy miramos nuestro apartamento y vemos mucho más que una remodelación: vemos un hogar que cuenta nuestra historia.